APRENDER
A VIVIR EL PRESENTE
A lo largo de nuestras vidas hay numerosos momentos,
quizá demasiados, en los que no somos conscientes de la importancia de la vida,
de las cosas que en ella hacemos y de lo que nos repercuten en nuestro momento
actual. Algo muy común a todos nosotros y que hemos aprendido por educación es a
enfocarnos en el futuro, a pasarnos la vida haciendo planes a medio-largo
plazo, pero ¿y los planes del ahora, y
las ilusiones del ya?, parece que esto vendrá y mientras tanto pasamos el
tiempo, “tiempo de vida”.

Esperar es un estado mental. Básicamente este estado
refleja que quieres el futuro, y no el presente. Que no quieres lo que tienes,
pero si quieres lo que no tienes. Rechazas lo que has creado, y deseas lo que
aun no alcanzas. No nos damos cuenta que este estado mental de
espera, inconscientemente nos crea conflictos internos entre nuestro “aquí y
ahora” donde no queremos estar, y el futuro que hemos imaginado y proyectado en
nuestra mente que es donde queremos estar. Esto influye adversamente en nuestra
calidad de vida, pues como resultado dejamos escapar el presente, que es el
único instante en el que podemos hacer realidad nuestros sueños,
ilusiones, deseos…
Intentar seguir nuestra atención en el instante
presente, e intentar disfrutarlo desde la serenidad y la reflexión, es la
manera más idónea para sentir que estamos vivos. Este poder de prestar atención
al “instante” hace que tengamos consciencia de nuestros pensamientos,
sentimientos, palabras, acciones y reacciones, y hace que podamos expresar más
lo que necesitamos, mostrándonos de manera más fiel a nosotros y comunicando
más nuestra realidad interior a las personas que nos rodean, esto nos hace ser
más coherentes con nuestras necesidades y nos permite generar la energía adecuada
para satisfacerlas. Así nuestra vida tiene sentido, porque nos repercute
directamente, Ahora!. Y vemos los resultados del hacer, convirtiendo nuestro
interior en acción. Es posible que cuando nos conectamos con cierta intensidad
en nuestro momento actual, sufrimos miedo por descubrir aquello que estamos
viviendo, y que no sabemos como modificar o como reorientar para hacer lo que
en realidad queremos. Para ello tenemos que aceptarnos y no tener prejuicios
hacia nosotros mismos, y estar más abiertos a lo que necesitamos aprender, para
dar el sentido que queremos a nuestros instantes.
Si quieres conectarte con tu presente pregúntate: ¿Qué
quieres aquí y ahora, en este mismo instante?, no el año que viene, o mañana,
ni siquiera en los próximos cinco minutos. Qué quiero ahora, en este mismo
instante.
¡Deja ya de esperar! SIENTETE Y HAZ.
Patricia
Catalá
Orienta
psicólogos